Políticas lésbicas

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26/04/2014

Manifiesto por el Día de la Visibilidad Lésbica 2014

Cada 26 de Abril celebramos la visibilidad de las mujeres lesbianas

Una vez más, conmemorando este 26 de abril, las mujeres lesbianas salimos a la calle para hacer un ejercicio colectivo de visibilidad y para animar a quienes aún no lo han hecho a vivir una vida plena, libre y honesta para con ellas mismas, su entorno y la sociedad. Porque la vida está fuera del armario.

 

En este Día de la Visibilidad Lésbica dejamos a un lado nuestros miedos y nos mostramos como lo que somos, mujeres libres y felices, mujeres de pleno derecho.

Y por ello, por séptimo año consecutivo, reclamamos nuestro espacio en la sociedad, un espacio negado y silenciado por quienes piensan que la diversidad sexual de las mujeres no cuenta.

 

Así, hoy nosotras alzamos la voz, porque siendo visibles ganamos todas, ganamos más referentes, más salud, más libertad, más placer, más plenitud.

Siendo visibles podemos exigir a las instituciones un compromiso público y firme de apoyo a la visibilidad lésbica, adoptando las medidas necesarias que nos dejen desarrollarnos plenamente en el entorno familiar, laboral, sanitario, educativo y social, de una manera real.

 

Para que esta lucha por la visibilidad sea una realidad, le pedimos a las mujeres lesbianas públicas que se unan a nosotras, como ya lo hizo la Diputada del Partido Socialista Ángeles Álvarez el año pasado, dando así un paso al frente, y haciendo una apuesta por la libertad, la felicidad y la honestidad, una apuesta por su propia vida.

 

En este año en el que desde el propio Congreso de los diputados se ha reconocido el 2014 como el año de los Derechos Humanos LGTB, no queremos que el gobierno mire a otro lado con casos como el de Aderonke de Nigeria, que ha tenido que huir al Reino Unido para salvar su vida. En su país fue sentenciada a muerte por ser Lesbiana. Pedimos que los poderes públicos se responsabilicen ante situaciones como esta, y promuevan las acciones legislativas necesarias en temas de asilo, para evitar que se repitan estos sucesos.

 

Y también hoy y cada día, le decimos a los poderes públicos que nuestra salud importa y no nos cansaremos de decirlo, hasta que no haya estudios suficientes que nos formen e informen de nuestras vulnerabilidades, riesgos, y sus consecuencias. Y hasta que tengan en cuenta la diversidad afectivo-sexual en nuestra sociedad, evitando juicios morales y huyendo de estereotipos sociales y culturales.

 

Exigimos a las instituciones sanitarias protocolos, especialmente ginecológicos, sobre la salud sexual de las mujeres lesbianas y las ITS. Sobre todo dirigidas a la población de mujeres jóvenes, ya que piensan que la Salud sexual no es un tema que les deba preocupar y que no deben acudir a  revisiones ginecológicas por tener relaciones solo con mujeres.

 

Decimos una vez más NO, a la presunción de heterosexualidad, nuestra especificidad tiene que ser tomada en cuenta, porque la atención médica y de salud sin la existencia de discriminación alguna es un derecho. Para ello exigimos formación específica y adecuada del personal sanitario, no sólo en salud sexual, sino de la realidad y diversidad sexual. Al igual que exigimos que la atención de la salud sexual se separe de la de la salud reproductiva.

 

La propuesta que modifica la actual ley de interrupción voluntaria del embarazo y la propuesta para la prestación de reproducción asistida que limita el acceso a parejas de mujeres y mujeres solas, amenazan nuestros derechos sexuales y reproductivos como mujeres de este país.

 

Por ello, exigimos a las instituciones que pongan fin a la discriminación en el acceso a los tratamientos de reproducción asistida. La maternidad de las mujeres, de todas las mujeres, independientemente de la orientación sexual, es un derecho amparado por la ley, y no puede ser socavado por el hecho de no tener pareja o que nuestra pareja no sea un hombre. De la misma forma, exigimos al gobierno que paralice su reforma de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, porque esta modificación supone retroceder más de 20 años en los derechos de las mujeres a decidir, porque supone condenar a muchas mujeres a la clandestinidad, ¡¡¡Porque tenemos derecho a decidir cuándo y cómo queremos ser madres!!! ¡¡¡Porque decidir nos hacer libres!!!

 

Asimismo, alentamos a las mujeres lesbianas a que tomen la palabra y alcen la voz en los espacios públicos y privados, a que ocupen puestos de responsabilidad, a que se hagan cómplices del movimiento asociativo LGBT y del movimiento feminista, a que se conviertan en protagonistas de su propia vida e historia, a que se visibilicen y empoderen. Somos mujeres que decidimos sobre nuestras vidas, nuestros amores, nuestros cuerpos, nuestro deseo y placer. Y así se lo mostramos al mundo.

 

Somos mujeres, lesbianas, activistas y feministas y como tal, luchamos cada día por conseguir erradicar los machismos y micromachismos existentes en la sociedad de la que formamos parte.

Porque no podemos obviar que las mujeres no estamos en igualdad de condiciones respecto a los hombres, porque aún hoy a las mujeres se nos impone como vivir nuestro cuerpo y nuestra sexualidad.

 

No dejaremos de mencionar la lesbofobia en el ámbito laboral, no queremos tener que elegir entre nuestros trabajos o nuestra visibilidad.

Seguimos cobrando un 30% menos en puestos de igual responsabilidad, nuestras tasas de paro son mayores, así como la precariedad laboral, la pobreza sigue teniendo nombre de mujer.

 

Rechazamos y denunciamos la injerencia de la ideología del odio sembrada por el gobierno y la jerarquía católica hacia nuestras familias, nuestras relaciones, la sexualidad y la diversidad.

 

Hoy estamos aquí para gritar bien alto: Nuestra dignidad y visibilidad como mujeres y como lesbianas no están en venta. No pagaremos su crisis, ni con nuestros derechos, ni mucho menos con nuestra dignidad, no en nuestro nombre, no con nuestras vidas ni nuestros cuerpos.

 

Hoy es nuestro día, y una vez más celebramos nuestra lucha diaria por la visibilidad de nuestra realidad. Somos mujeres diversas, mujeres que sabemos que el mejor valor de la sociedad radica en su diversidad, mujeres que sabemos que la democracia sin nosotras, no es democracia. Y así, hoy como cada día damos un portazo a los armarios, por nosotras y nuestra felicidad, por la libertad de las generaciones futuras, por la dignidad de quienes lucharon por la visibilidad, cuando realmente todo, lo tenían en contra.

 

Porque la vida, nuestra vida, está fuera del armario. Porque no estamos solas.

Porque como mujeres lesbianas existimos, trabajamos, amamos, creamos, tenemos hijas e hijos, pagamos nuestros impuestos, votamos, decidimos. Es el momento de romper el silencio de una vez por todas, el momento de vivir una vida plena, el momento de darnos a nosotras mismas el derecho a la felicidad. Sólo con IGUALDAD y VISIBILIDAD otra política, realidad y sociedad, son posibles. Por una sociedad en la que todas y todos somos diferentes e iguales en derechos.

 

No es sólo nuestra lucha, es la de todas las mujeres, mujeres de todas las naciones y de todas las edades, es la lucha de toda una sociedad que cree en la igualdad, en la libertad de todas y todos.

 

Nuestra visibilidad es la base de nuestra felicidad, de nuestro ORGULLO, el orgullo de ser lesbianas.

 

¡Por qué todos los días sean VisibLES!