Políticas lésbicas

Manifestacion Orgullo Madrid
15/01/2013

Artículo de Boti en la revista Têtu

Nuestra presidenta escribe un artículo en la revista lgtb francesa
Link del artículo

http://blogs.tetu.com/sur-le-chemin-de-l-egalite/2013/01/15/retro-comment-lespagne-a-impose-son-mariage-pour-tous/

Artículo Original

España y el Matrimonio Igualitario

La Ley 13/2005, que modifica el Código Civil español en materia de derecho a contraer matrimonio, permite que toda la ciudadanía en condiciones de plena igualdad pueda acceder a él, sean los cónyuges del mismo o de distinto sexo. Se trata del mismo matrimonio para toda la ciudadanía: no es una ley especial para una parte de la sociedad, es una ley que consagra auténticamente la igualdad.

Es la Ley del Matrimonio Igualitario y es el resultado de la lucha llevada a cabo por uno de los movimientos sociales más activos en este país en las últimas décadas, el movimiento LGTB, encabezado por la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales, FELGTB. Esta ley que consagra el muy peleado derecho de lesbianas y gays a la igualdad legal, es una ley que ha traído felicidad a muchas personas.

Esta ley reconoce el avance de la sociedad española respecto a la percepción de la homosexualidad y la evolución en el modo de conformar los diversos modelos de convivencia, asegurando que la existencia de parejas de personas del mismo sexo ha sido objeto de reconocimiento y aceptación social creciente, por lo que el ordenamiento jurídico debe actuar en consecuencia.

La estadística proporciona datos clarificadores al respecto del la variación de la percepción social en España sobre el hecho homosexual en los últimos treinta años: En el año 1975, año de la muerte del dictador Franco, un 83% de la población aseguraba que había que hacer desaparecer la homosexualidad. Poco más de una década después, en 1988, un 50% de la ciudadanía veía la homosexualidad como algo condenable. En el año 1997, un 57% de los españoles opinaba que las parejas homosexuales debían tener los mismos derechos y obligaciones que las parejas casadas. Finalmente, en 2005, el 70% de la población se mostraba claramente a favor del Matrimonio Igualitario. En un periodo de unos treinta años hemos pasado en España de la condena expresa de la homosexualidad por parte de una gran mayoría social, a una clara aceptación no ya del hecho homosexual, sino a la aceptación de que las personas homosexuales puedan acceder al matrimonio en pie de igualdad con la mayoría heterosexual.

En España la primera batalla del movimiento LGTB fue conseguir despenalizar la homosexualidad. En 1977 se celebran las primeras elecciones democráticas, pero no hay una sola organización gay legalizada. Durante todo este tiempo el movimiento gay - en principio solo gay- se va estructurando desde la clandestinidad, primero en Barcelona, enseguida también en Madrid, y tiene como objetivo fundamental la despenalización de la homosexualidad y la legalización de las asociaciones de homosexuales. Hasta el año 1980 no se consigue el reconocimiento legal de las organizaciones y asociaciones de homosexuales. Este fue el primer gran logro del movimiento LGTB español.

Durante los años 90, las asociaciones LGTB luchan por una ley estatal de parejas de hecho, una ley universal de parejas de hecho, que comprenda tanto a homosexuales como a heterosexuales. Con esta estrategia se pretendía conseguir progresivamente modificar la percepción social de la sociedad, al tiempo que arbitrar una necesaria solución legal para las personas homosexuales, puesto que en el ámbito de las diferentes Comunidades Autónomas españolas se impulsaron leyes autonómicas de parejas de hecho que más que solucionar, parcheaban y dividían, trazando fronteras para los derechos civiles entre las diferentes autonomías.

En 1996, llega al poder el conservador Partido Popular, inaugurando una política social en la que no cabe el desarrollo de la ley estatal que seguía siendo tan ansiada por parte de las asociaciones. Pero terminando la década de los 90 algunas asociaciones, como COGAM, el colectivo LGTB de Madrid del que fui presidenta, sustituyen la reivindicación de la ley de parejas por un discurso radicalmente nuevo en torno a la exigencia del derecho al matrimonio, reclamando la igualdad legal, la total equiparación legal con el resto de la ciudadanía. El debate sobre el Matrimonio Igualitario está servido.

Los partidos de la izquierda, en la oposición, aceptan acompañar al movimiento en esa reivindicación, incorporándola a sus agendas políticas.

Desde el año 2000 la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, transexuales y Bisexuales, FELGTB, estructura la reivindicación del movimiento LGTB español y se convierte en interlocutor político. Se trata de una asociación de asociaciones que habla con una sola voz y refleja la opinión de la inmensa mayoría de los grupos de lesbianas, gais, transexuales y bisexuales de España. Este ha sido un logro decisivo para el movimiento LGTB en este país, porque sabemos que en otros países los políticos se han escudado en la división del movimiento para tender siempre a aprobar las legislaciones menos progresistas.

La FELGTB que actualmente representa a más de 50 grupos y asociaciones españoles, integra su discurso pasando a hablar de derechos de ciudadanía, amparándose en textos internacionales y en la Constitución española, defendiendo el derecho al Matrimonio Igualitario como se hizo con el derecho al voto para las mujeres hace cien años, exigiendo el derecho para poder luego ejercerlo en libertad, incluso para poder querer no ejercerlo.

El movimiento LGTB ya no acepta leyes especiales para ciudadanos especiales, el movimiento se vuelca ahora en la lucha por la misma ley para toda la ciudadanía, reivindicando la igualdad plena, estableciendo que esa igualdad solo puede tener un nombre: Matrimonio, y ser el mismo para toda la sociedad.

En marzo de 2004, la suma de un movimiento unido, encarnado en la Federación manteniendo un discurso claro y unívoco y el cambio político salido de las urnas que concedió a la izquierda la responsabilidad de gobierno, tuvo como feliz resultado la Ley de modificación del Código civil que consiguió la tan peleada igualdad legal de las personas homosexuales. Esta Ley tiene que considerarse como surgida del movimiento LGTB, concretamente de la FELGTB, que posibilitó con su lucha de años el cambio social y supo colocar nuestra reivindicación en la agenda política de la izquierda.

Precisamente durante todos estos años el movimiento ha venido reivindicando el matrimonio como igualdad, el matrimonio como dignidad para lesbianas y gays. Hemos luchado por estar debajo del mismo paraguas legal que el resto de la ciudadanía. Estar fuera significa exclusión, y la excusión significa desigualdad. Una ley tiene que ser la misma para toda la ciudadanía y confiere dignidad en la misma medida en que hace de menos a aquellos que no pueden disfrutarla. El nombre, por lo tanto, sí que importa. El nombre tiene un importantísimo aspecto simbólico Se tiene que llamar matrimonio porque matrimonio es la igualdad. Otro nombre consagraría la desigualdad. La virulenta reacción homófoba de los sectores más intransigentes del Partido Popular, coaligados con los sectores más rancios de la sociedad y de la jerarquía católica, nos ha dado la medida de la importancia de esta Ley. Estaba en juego el debate por la propiedad del término matrimonio, que ellos consideran “su” matrimonio y veían con horror que este derecho se iba a extender a una minoría que estaba en los márgenes de la sociedad.

El matrimonio confiere la igualdad plena a las personas homosexuales al tiempo que visibiliza nuestra realidad y nuestras familias. La estrategia del movimiento LGTB ha sido y es la igualdad y la visibilidad como arma contra la homofobia, como modo de situarnos en el centro mismo de la sociedad, en plenitud de derechos. Nuestra igualdad es nuestro lugar visible en la sociedad.

Esta ley tan peleada, tan deseada, es un beneficio no sólo para lesbianas y gais, esta ley es un beneficio para la sociedad entera porque la hace más justa, porque la hace más igualitaria.

Hay que destacar la importancia de que en el año 2005 fuera precisamente España el tercer país en consagrar la plena igualdad legal para las personas homosexuales, después de Holanda y Bélgica. La importancia geopolítica de nuestro país tiene reflejo en lo que supone de esperanza y de modelo para Latinoamérica y los países del Magreb. En unos y en otros se viene luchando por conquistar libertades para las personas homosexuales y transexuales. Después de España, leyes de matrimonio han seguido aprobándose en otros países en un empuje que ya es imparable para la igualdad y la dignidad del movimiento LGTB.

Pero, de nuevo hay que hacer historia y señalar que el mismo año que se aprobó la ley 13/2005, el Partido Popular interpuso un recurso de inconstitucionalidad contra esta norma legal, poniendo la zancadilla de la homofobia a nuestro derecho a la igualdad.

Durante siete años la FELGTB ha estado exigiendo la retirada del recurso de la vergüenza. Durante siete largos años nuestras familias legalmente constituidas, han vivido con incertidumbre sobre su futuro.

Finalmente, el pasado mes de octubre, el más alto órgano judicial español, el Tribunal Constitucional, he dictado una Sentencia histórica que no solo declara la plena constitucionalidad de la Ley 13/2005, sino que señala que lo inconstitucional sería retirar el derecho al Matrimonio Igualitario a las parejas del mismo sexo, blindando así los derechos de las personas LGTB.

El T.C. reconoce que en España existe una amplia aceptación del Matrimonio Igualitario y que la imagen que la sociedad tiene de la institución matrimonial no se distorsiona por el hecho de que los cónyuges sean del mismo o de distinto sexo. Señala además que el Matrimonio Igualitario se ha consolidado en los últimos años en diversos ordenamientos jurídicos occidentales, poniendo de manifiesto una nueva imagen del matrimonio más evolucionada e igualitaria.

En España la igualdad que consagró hace siete años la Ley 13/2005 queda a salvo para el colectivo LGTB con esta Sentencia del Tribunal Constitucional. Ahora hay que luchar porque en los foros internacionales se defienda que los derechos adquiridos por nuestras familias en España sigan siéndolo cuando viajen a otros países.

En la Unión Europea ya son siete los países que contemplan el derecho al Matrimonio Igualitario y en breve se incorporarán a este grupo Reino Unido y Francia. El matrimonio es un derecho de toda la ciudadanía.

En palabras de Bertrand Delanöe, alcalde de Paris, toda discriminación es una forma de violencia y es imprescindible poner fin a la antigua discriminación que representa la homofobia desde todos los ámbitos, actuando con determinación desde los poderes públicos, en colaboración con el mundo asociativo, insistiendo en que la diversidad es una fuente de enriquecimiento colectivo. Así ha trabajado, trabaja y seguirá trabajando en España la FELGTB, Federación Estatal de Lesbianas, Gais, transexuales y Bisexuales, luchando activamente por la consecución de la plena igualdad para nuestro colectivo. La Igualdad.

Madrid, diciembre 2012

Boti G.Rodrigo, Presidenta de FELGTB,

Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales.

www.felgtb.org