Cultura

Zinegoak 2017

El objetivo de Zinegoak: "mostrar diversidad en pantalla, hablar de identidad"

Entrevistamos a Pau Guillén, director de Zinegoak, en la decimocuarta edición del festival.
El próximo 20 de febrero comienza en Bilbao la decimocuarta edición del Festival de Cine y Artes Escénicas Zinegoak. Durante dos semanas llevará más de un centenar de trabajos escénicos y audiovisuales en una docena de espacios de la ciudad. El festival continuará en marzo en una treintena de poblaciones por toda Euskadi. Hablamos con Pau Guillén, director del Zinegoak desde 2012.

¿Cómo has visto la evolución del festival desde esos cuatro días en la Bilborock de 2002 hasta hoy?
Positiva. La evolución ha sido en muchos aspectos distintos, en muchos frentes. No solamente en el número de días, de obras o de espectadores, que creo que ha sido muy positiva. En catorce años hemos pasado de cuatro días en la sala Bilborock a estar este año dos semanas completas en catorce salas de toda la ciudad y después en treinta poblaciones de toda Euskadi. Cumplimos el objetivo con creces de lo que queríamos hacer del festival. También estamos muy orgullosos y contentos con el objetivo interno: utilizar una herramienta de la cultura y cine de calidad, utilizar un evento, para hablar de diversidad afectiva, sexual, de identidad de género. Para crear debate, para sacar a la calle, para naturalizar, para visibilizar. También está la evolución de la percepción por parte del público: de cierta extrañeza, de asumir que esto era para público LGTB, a convertirse en un evento ciudad. Cada vez hay más público porque estamos consiguiendo que el público en general asuma que es un festival en el que va a poder disfrutar. Intentamos mantener un equilibrio entre las pelis potentes de calidad cinematográfica, las que hacen denuncia social, las que cuentan cosas que son agenda actual LGTB. Intentamos mantener ese complicado equilibrio entre sensibilización y cinematografía pura, y creo que poco a poco con esfuerzo lo vamos consiguiendo. La evolución para nosotros es muy positiva en todos los sentidos, en todos los niveles.

En una entrevista tuya hablaste de un espectro entre las películas más amables y las más militantes. ¿Cómo se conjuga esa variedad?
Eso puede entenderse a varios niveles, digamos que a dos. Cinematográficamente las hay que son más sencillas para el espectador medio, que no tiene una cultura cinematográfica muy intensa. Son más fáciles de ver, de corte más comercial. Hay otras mucho más cinéfilas en el sentido de complejidades narrativas que a un espectador medio pueden no resultarle cercanas. Hemos tenido películas, por ejemplo, de Amat Escalante o de Bruce LaBruce, que pueden superar a quien quiera ir al cine a echar unas risas. Intentamos mantener ese equilibrio, y también en cómo se tratan los temas. Hay películas que tratan la diversidad de forma genérica, como puede ser Rara sobre la diversidad familiar, y otras más complejas que hablan de lesbotransfeminismo. No es lo mismo el tipo de conocimiento sobre lo LGTB que pueda tener una persona que llega tras trabajar en asociaciones, siendo más militante. Obviamente hemos de tener un cierto equilibrio y comunicar bien qué tiene cada tipo de obra, para que quien vaya a ver una peli u otra actividad no se sienta defraudado con lo que está viendo.

¿Cuál es el papel de las asociaciones en el festival? ¿Cómo se relacionan con Zinegoak?
Nosotros organizamos esto desde Hegoak, e invitamos a todas las asociaciones a participar si quieren proponer temas, e incluso les contactamos para participar en el festival. Con Errespetuz intentamos que la sinopsis vaya con una lectura correcta y un tratamiento correcto de todo tema trans. En las diferentes poblaciones alrededor de Bilbao intentamos colaborar con las diferentes asociaciones en las actividades de la extensión. Estamos abiertos a cualquier tipo de propuesta. También es cierto que a veces ocurre una cosa: ¿qué hago? ¿Os llamo a las asociaciones y os pregunto qué queréis hacer? ¿Esperamos a que vosotras vengáis y nos digáis: hola, tenemos esta propuesta? Creo que siempre es complicado en general con cualquier trabajo que se haga en el asociacionismo, salvo que haya un proyecto muy concreto que nazca de forma conjunta. Si no, ¿qué hago? ¿Me meto en el trabajo de otra asociación con una propuesta o les pido que echen una mano? Más allá de eso la relación es muy positivo. Intentamos invitarlas constantemente a inauguraciones, avisarlas de pases concretos que puedan interesar por el trabajo que realizan. Por ejemplo, tenemos el premio de lesbianismo y género con las asociaciones de mujeres lesbianas, que forman parte de un jurado específico del festival. Hay una actividad real de colaboración, más allá de que la organización en sí nazca de la base de la asociación Hegoak.

Tras preguntarte por la evolución del festival como tal, quiero hacerlo sobre la relación con la ciudad. Sobre todo me impresiona el Teatro Arriaga como sede. Que un sitio de tanta visibilidad participe así… ¿Cómo veis la evolución de la relación entre el festival y la ciudad?
Ha sido a base de tener claro el objetivo de que tenía que ser un evento ciudad. Lo bueno es que es una ciudad abarcable. En casos como Madrid, Valencia, Barcelona… intentar abarcar toda la ciudad es un sinsentido porque al final pierdes la energía en intentar estar en todas partes. Hemos tenido muy claro que para conseguir convertirnos en evento ciudad y llegar a más públicos lo que teníamos que hacer no era tirar de presupuesto sino de colaboración. Tenemos el presupuesto que tenemos y no más. ¿Qué hemos decidido? Pues desde hace unos años para acá nos hemos sentado con los distintos actores culturales de la ciudad, ver cómo son su público y contenidos, para intentar coordinarnos. Me explico con un ejemplo. La Fundición, una sala de teatro más minoritaria, más experimental. Coordinamos la agenda y colocamos durante la semana del festival las obras que todos los años tienen de diversidad sexual. De esa forma conseguimos generar sinergias. De esta manera lo hemos hecho con La Fundición, en la sala BBK… De alguna manera ir vinculando poco a poco los diferentes espacios culturales y actividades, que todo lo que ocurra en la ciudad se impregne del objetivo Zinegoak, que es mostrar diversidad en pantalla, hablar de identidad. Y en cuanto a cosas como el Arriaga, viene de hace mucho tiempo. Las relaciones con la administraciones van fluctuando, pero hemos decidido no bajarnos de ese burro porque consideramos que es necesario apropiarse de los espacios para hacernos visibles. Cuanto más potentes sean esos espacios, mejor. Hay gente que puede decir que es un sitio un poco rancio. Todo lo contrario, vayamos allá, quitémosle lo rancio y convirtámoslo en un sitio que sea de la ciudad y para toda la ciudad.

En último lugar: ¿cómo ves el futuro de la proyección internacional del Zinegoak?
La proyección internacional tiene que ver con el trabajo casi interno que hacemos de relación con distribuidoras, agencias internacionales, etc., con quienes tenemos muy buena sintonía. También con tener en cuenta que es necesario que el festival se proyecte más allá de las fronteras de Bilbao, Euskadi, España. Para nosotros es importante que sea un referente cinematográfico, que se estrene, que llame la atención, que se espere nuestro catálogo. Por otra parte también colaboramos con muchos eventos similares a través de diferentes programas de cine vasco LGTB. El año pasado hemos estado, junto con la gente de LesGaiCineMad, en Guinea Ecuatorial. Antes en México; este año con Lisboa. Nuestra intención es hacer una red que nos ubique. La parte internacional creo que también tiene mucho que ver con nuestros premios honoríficos, este año a Joao Pedro Rodrigues y al Kampala Queer Festival de Uganda. Vamos a apoyar todas las actividades internacionales que sean capaces de llevar a cabo un festival o similar y que además su entorno sea sumamente hostil. Ya lo hicimos con el festival Bok o Bok de San Petersburgo, y nos parece importante enviar nuestro apoyo a quienes están haciendo algo importante y además jugándose la vida, y que además sirva para que aquí se entienda el valor de que en Bilbao se haga un festival. Para no perder perspectiva, porque todos los años está la pregunta de si es necesario seguir haciendo un festival de este tipo. Pues sí, es necesario mientras tengamos que seguir explicando y dando charlas las asociaciones de qué es la diversidad sexual, y hablando de que existen todavía en nuestro entorno agresiones, y además viendo cómo es el entorno internacional en el que nos movemos. Creo que es importante que todos, dentro de nuestro espacio, hagamos fuerza y que nos demos la mano unos a otros y que nos intentemos echar una mano; es nuestro espíritu a la hora de hacer las cosas.