Fe y Espiritualidad

06/03/2016
Conclusiones IX Encuentro de Cristianos del Sur

Un año más el Espíritu de Chipiona ha soplado en nuestros corazones.

Reconociendo el crisol donde hemos sido forjados, superando los miedos y en continuo ejercicio de discernimiento, nuestra fe ha sido probada una y otra vez. Nuestra conciencia ha aprendido a escuchar y distinguir la palabra que viene del único maestro.

Aprendimos a amarnos y a reconocer que nuestro amor es real, profundo y verdadero. Nuestro cuerpo místico no miente, y aunque el armario congela sentimientos y trunca socializaciones, estamos aquí porque el “permafrost” se descongela, y aunque al principio sea infantil nuestro sentir, hoy asumimos el desafío de ser cristianas y cristianos adultos que desde una autoridad intrínseca estamos llamadas y llamados a construir Iglesia.

Nuestros retos y desafíos no son distintos ni mayores que los que las mismas Iglesias tienen que asumir, en unas religiones ancladas en preceptos de sociedades neolíticas, que siguen teniendo el placer como problemas.

Gracias a todas y todos, por vuestro esfuerzo generoso, económico y de tiempo, por estar aquí, por seguir poniéndoos al viento del Espíritu, por seguir creyendo en el valor del todos y todas diferentes pero juntas.

Gracias a José Antonio Pagola, que en la distancia se ha hecho presente con palabras de aliento y apoyo para nuestro caminar, ofreciéndose desde lo que hoy puede aportar: grupos de Jesús y su enorme experiencia.

Gracias a James Alison por narrarnos su vivencia ( nuestra posibilidad de sentir y de amar) y con ella hacernos caer en la cuenta de la propia, impulsandonos a vivir en toda nuestra plenitud.

Gracias a José Arregi, que a pesar de la gripe, nos ofreció su cosmovisión desde las distintas religiones. Ayudándonos a pasar del esquema de la culpa a la gratitud, a ser cuerpo, a vivir la sexualidad como experiencia de lo sagrado, a afrontar con firmeza y paz la homofobia y romper el “está escrito”. El criterio debe ser el cuidado de la vida.

Gracias a ambos por ayudarnos a entender qué significa verdaderamente este año de la misericordia.

Gracias a Ana por hacernos sentir el abrazo de un Padre- Madre que nos estrecha por delante y por detrás y que siempre, siempre, camina a nuestro lado.

Gracias a nuestras amigas y amigos de Betania que nos ofrecieron su camino, su vida, su esperanza, a las comunidades de CVX que poco a poco nos van conociendo y convirtiendo su corazón desde el cariño, la cercanía y la necesidad compartida de construir juntas y juntos la Iglesia.

Gracias a los heteros que se quieren “curar”

Gracias a nuestras amigas Paulina y a Dori, que nos hacen crecer en conciencia de género y nos ayudan a cambiar un lenguaje que tanto daño nos hace.

Gracias a Renato por sus concienzudos estudios sobre la Biblia, son palabra de esperanza para todas y todos. Gracias también por su fidelidad desde Dinamarca.

Gracias a Inma y Goretti por acercarnos su trabajo y ser un medio de transmisión valiente y sincero de la diversidad de nuestra Iglesia.

El Espíritu sopla y nos trae retos y desafíos apasionantes, allí donde cada cual estemos. Ser mejores cristianas, cristianos nos hace ir siendo libres de ídolos.

Ahora queda tarea pendiente

* Discernir para distinguir la voz del Maestro sin resentimiento y sin autoengaño

* ¿Cómo vamos a seguir Aquel que no teme a los lobos?

Caminar con otras y otros para ser cristianas y cristianos adultos

Ser voz de los sin voz, para tantas hermanas y hermanos que están sufriendo persecución y muerte.

“Te alabaré porque formidables y maravillosas son tus obras”

Gracias Madre, gracias Padre.